Audiciones

“Cabildo Abierto levanta el espíritu conciliador de José E. Rodó”

En su audición de este viernes por AM 970 Radio Universal, el Senador Guillermo Domenech, comenzó refiriéndose al Instituto Nacional de Derechos Humanos. Y dijo:

“Recibí una invitación del mal llamado Instituto Nacional de Derechos Humanos, a afectos de visitar los sitios de la memoria, en el Día del Patrimonio. Obviamente que estos sitios de la memoria no comprenden el lugar donde se colocaron bombas que ocasionaron el derrumbe del edificio del llamado Bowling de Carrasco, donde murió la señora Hilaria Ibarra Quirino. No comprende la cárcel del pueblo, donde estuvieron  injustamente secuestrados Pereira Reverbel y Frick Davies y algunos otros protagonistas de la historia del Uruguay. Un grupo de carácter ideológico que había decidido tomar las armas para atentar contra nuestras instituciones y la democracia, recluyeron a estas personas sometiéndolos a lo que ellos llamaron un tribunal popular. En realidad constituyó un grupo de personas que arbitrariamente le endilgaron a estas personas, responsabilidades que no les correspondían, y las sometieron a un trato inhumano, degradante y violatorio de los más elementales principios de justicia. Incurriendo en lo que hoy se denomina delitos de lesa humanidad”. Y continuó:

“Yo digo mal llamado Instituto de Derechos Humanos, porque recoge una parte de la historia, la tergiversa, y pretende ignorar, ocultar y acallar la otra parte de la historia. La parte de la historia que nos explica por qué en Uruguay, sucedieron los hechos que sucedieron”. Y expresó:

“Esto es algo que la política del SXXI tiene que revisar. Tenemos que revisar una institución que jurídicamente contraviene normas constitucionales clarísimas, y que en su reglamentación por vía legal, le permite a este instituto recibir denuncias de personas involucradas que no pueden defenderse y aportar pruebas de su descargo. Solamente pueden hacerlo, cuando el consejo de la institución lo estime pertinente. Lo que significa coartar violando los más elementales principios del debido proceso, las normas de Justicia, las normas de Justicia Penal vigentes en nuestro país”. Para terminar enfatizó:

“Este Día del Patrimonio en realidad, debemos honrar la memoria de un gran hombre de nuestra política y de nuestras letras, como fue José Enrique Rodó. Hoy olvidado en los programas de literatura de nuestra enseñanza.

Las ideas frescas de este profeta, que aunque esté cumpliendo los 150 años no pierden la imagen del joven visionario. Siguen teniendo plena vigencia en un mundo en que necesitamos de la concordancia y de la verdad, y no de verdades a medias, ni de conflictos fratricidas que tanto nos han separado y puede separarnos aún más en un futuro. Es el espíritu conciliador de Rodó, el que levanta Cabildo Abierto. Pero para eso también es necesario conocer toda la historia de principio a fin, y no las medias verdades que terminan siendo las peores mentiras”.

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